Según de The Economist: Latinoamérica suena, se ve y se lee en todo el mundo
Cuando una canción latinoamericana se vuelve global, las aplicaciones de idiomas registran un aumento de nuevos estudiantes de español.
En 2026, América Latina ya no será un matiz exótico dentro de la cultura global: será uno de sus motores principales. No solo es mi opinión, en esta entrega de Caciques me atrevo a desnudar un artículo publicado por Sara Birke, Jefa de Redacción de The Economist en México, Centro América y El Caribe. Birke dice que la música que suena, las historias que se ven en pantalla y los libros que circulan por el mundo llevan cada vez más acento hispano. Lo que durante décadas fue considerado periférico hoy ocupa un lugar central en el entretenimiento, el arte y la producción cultural internacional.
Este fenómeno no surge de la nada. La periodista nos recuerda que América Latina ha exportado cultura durante generaciones. Las novelas de Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa marcaron el siglo XX; el cine mexicano de Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón se volvió habitual en los premios Óscar; y las telenovelas viajaron desde México hasta Medio Oriente mucho antes de que existiera el streaming. Lo que ha cambiado ahora no es la calidad ni la ambición, sino la escala y la velocidad del alcance global.
Uno de los factores clave, según Birke son “los 500 millones de usuarios móviles de América Latina que se cuentan entre los consumidores de redes sociales más ávidos del mundo, y pasan mucho más tiempo en YouTube y TikTok que el promedio global. Otro factor es la diáspora, especialmente en Estados Unidos, que alberga a más de 60 millones de hispanos, casi una quinta parte de la población. El aprendizaje de idiomas amplifica el efecto. Más de 500 millones de personas en el planeta son hablantes nativos de español, y el interés crece en otros lugares. Cuando una canción latinoamericana se vuelve global, las aplicaciones de idiomas registran un aumento de nuevos estudiantes de español.”
Birke también se refiere al streaming como otro acelerador decisivo. En 2025, Netflix anunció una inversión de mil millones de dólares en producciones realizadas en México hasta 2028, una señal clara de que los contenidos latinoamericanos ya no son nicho, sino estrategia central.
La música es quizás el frente más visible de esta expansión según el artículo publicado en la sección World Ahead de The Economist. América Latina fue uno de los mercados de música grabada de mayor crecimiento en 2024, y solo en Estados Unidos la música latina generó 1.400 millones de dólares en ventas. La música regional mexicana se consolidó como el subgénero más rentable, mientras artistas como Bad Bunny, Peso Pluma, Karol G y Bizarrap dominaron rankings globales. Incluso el pop anglosajón ha absorbido influencias latinas: el ritmo tresillo del reguetón ya forma parte del ADN de numerosos éxitos internacionales.
Sara Birke también ratifica el auge de autores latinoamericanos que están recibiendo más premios y siendo traducidos con mayor frecuencia por editoriales en España y Estados Unidos. Escritoras como Fernanda Melchor, Cristina Rivera Garza y Mariana Enríquez han construido una presencia internacional sólida, demostrando que la literatura latinoamericana contemporánea dialoga con el mundo desde múltiples registros estéticos. El libro En Vivo desde América es una fiel prueba de ello, publicado por el Grupo Planeta en español, traducido al inglés de manera simultanea utilizando su nuevo sub-sello Planeta Books.
Los podcasts hispanos también han surgido en el mercado global según la periodista. El podcast chileno de ciencia ficción Caso 63 logró el crossover, adaptándose al portugués, al hindi y luego al inglés, con actores de primer nivel. Es una prueba más de que las historias latinoamericanas funcionan más allá de su contexto original.
El arte visual también acompaña este movimiento afirma Birke. Museos en Nueva York, Londres y Madrid dedican cada vez más espacio a artistas latinoamericanos, mientras ferias como Art Basel Miami Beach se han convertido en vitrinas clave para galerías de la región. Nuevas generaciones de artistas participan en circuitos globales como la Bienal de Venecia, consolidando una presencia que ya no es episódica ni decorativa.
Sara Birke en su artículo concluye que, en conjunto, lo que emerge no es una moda pasajera, sino un reposicionamiento estructural. Hispanic América no solo aporta diversidad o color a la cultura global: está ayudando a definirla. Ya no se mira a Hispanoamérica como una periferia creativa, sino como una fuente central de ideas, sonidos e historias que resuenan a escala planetaria.


